
Regreso a Clases en el Paraíso: Cómo Ayudar a Nuestros Niños (y a los Padres) a Adaptarse al Nuevo Año Escolar
Por Dujardin Bonet, LCSW-R, MSW, BTTI
Vivir en el oeste de Puerto Rico les ofrece a las familias un estilo de vida con el que muchos sueñan. Nuestros niños crecen rodeados de playas, sol, naturaleza y una comunidad unida. El verano suele estar lleno de días largos en la playa, surfing, reuniones familiares, viajes y un merecido descanso de la rutina escolar.
Y entonces llega agosto.
De momento, las alarmas sustituyen las mañanas relajadas, las mochilas reemplazan los bultos de playa y las familias vuelven a ajustarse a las tareas, los viajes a la escuela, las actividades extracurriculares y las agendas llenas.
Para muchos niños, esta transición es emocionante. Para otros, puede venir acompañada de preocupación, incertidumbre o miedo. Lo importante es recordar que sentir un poco de ansiedad durante el regreso a clases es completamente normal.
La Diferencia Entre los Nervios Normales y la Ansiedad
Casi todos los niños sienten esos nervios del primer día de clases.
Pueden preguntarse:
"¿Me caerá bien mi maestra o maestro?"
"¿Y si nadie quiere sentarse conmigo?"
"¿Y si no hago amigos?"
"¿Y si no sé las respuestas?"
"¿Y si todos ya tienen su grupito de amigos?"
Estas preguntas son parte normal del crecimiento y de enfrentarse a experiencias nuevas. Ya sea que estén comenzando kínder, cambiando de escuela o entrando a la escuela intermedia o superior, es común que les preocupe encajar, hacer amistades y tener éxito en sus estudios. De hecho, sentir un poco de nervios puede ser saludable. Ayuda a los niños a prepararse para nuevos retos y a adaptarse a los cambios.
Por lo general, estas preocupaciones comienzan a desaparecer luego de los primeros días o semanas, a medida que conocen a sus maestros, hacen nuevas amistades, se familiarizan con la rutina y ganan confianza en sí mismos.
Cuándo Puede Ser Más Que Nervios del Primer Día
En ocasiones, la ansiedad puede llegar a ser tan intensa que comienza a afectar la vida diaria del niño.
Los padres deben prestar atención si su hijo o hija:
- Se queja con frecuencia de dolores de cabeza o de estómago antes de ir a la escuela sin que exista una causa médica.
- Llora de forma excesiva o tiene reacciones parecidas a un ataque de pánico cada mañana antes de clases.
- Se niega a asistir a la escuela o insiste repetidamente en quedarse en casa.
- Tiene dificultad para dormir porque está preocupado por la escuela.
- Busca constantemente tranquilidad haciendo las mismas preguntas una y otra vez.
- Se muestra aislado, irritable o más emocional de lo habitual.
- Continúa teniendo dificultades varias semanas después de haber comenzado las clases.
- Presenta cambios marcados en el apetito, el nivel de energía o el estado de ánimo.
- Deja de participar en actividades que antes disfrutaba o evita compartir con sus amistades.
- Tiene dificultad para concentrarse porque las preocupaciones ocupan gran parte de sus pensamientos.
Si estas situaciones continúan, puede ser buena idea consultar con el pediatra o con un profesional de la salud mental. Recibir ayuda a tiempo puede marcar una gran diferencia y evitar que la ansiedad se vuelva más difícil de manejar con el paso del tiempo.
Cómo Ayudar a los Niños a Sentirse Más Seguros
Ahora que ya comenzó el año escolar, muchos niños todavía están adaptándose a nuevos maestros, nuevos compañeros, nuevos horarios y nuevas expectativas. Para algunos, la emoción de los primeros días ya pasó y la realidad de las tareas, las rutinas y las responsabilidades puede empezar a sentirse abrumadora.
Los padres pueden seguir apoyando este proceso creando un ambiente de estabilidad y conexión en el hogar.
Algunas recomendaciones son:
- Mantener horarios consistentes para acostarse y levantarse, ayudando a que los niños descansen lo suficiente.
- Hacer preguntas abiertas sobre su día, como: "¿Qué fue lo mejor que te pasó hoy?" o "¿Hubo algo que se te hizo difícil?"
- Escuchar sus preocupaciones sin descartarlas inmediatamente ni tratar de resolver todos los problemas de inmediato.
- Ayudarlos a dividir los retos grandes en pasos pequeños y manejables.
- Fomentar amistades saludables y relaciones positivas.
- Brindar tranquilidad mientras les recordamos que adaptarse toma tiempo.
- Celebrar el esfuerzo, el valor y el progreso, en lugar de enfocarnos únicamente en las notas o en la perfección.
Los niños perciben mucho más de lo que imaginamos. Cuando los padres ofrecen un ambiente tranquilo y de apoyo, ellos se sienten más seguros para enfrentar la incertidumbre y desarrollar confianza en su capacidad para superar los retos.
Recordemos que adaptarse a un nuevo año escolar es un proceso. Algunos niños se ajustan rápidamente, mientras que otros necesitan varias semanas o incluso más tiempo para sentirse cómodos. La paciencia, el apoyo y la constancia hacen una diferencia enorme.
La Ansiedad por Separación Es Más Común de lo Que Pensamos
Después de pasar varias semanas prácticamente todos los días juntos, es completamente normal que algunos niños, especialmente los más pequeños, tengan dificultad al separarse de sus padres.
Aunque resulte difícil, trate de no prolongar la despedida con la intención de aliviar el malestar de su hijo. Las despedidas largas pueden reforzar, sin querer, la idea de que separarse es algo peligroso o aterrador.
En lugar de eso, establezca una rutina sencilla para despedirse: un abrazo, una frase de ánimo como "Sé que puedes hacerlo. Nos vemos cuando salgas de la escuela." y luego retírese con seguridad y confianza.
Aunque cueste irse cuando su hijo está llorando o molesto, los niños desarrollan confianza al vivir separaciones exitosas, no evitándolas. La mayoría logra calmarse mucho antes de lo que los padres imaginan una vez se involucran en las actividades escolares.
La Confianza Crece al Superar los Retos
Como padres, nuestro instinto suele ser proteger a nuestros hijos de cualquier incomodidad.
Pero la confianza no se desarrolla evitando las situaciones difíciles. Se desarrolla enfrentándolas con éxito.
En lugar de decir:
"No tienes que ir si tienes miedo."
Pruebe decir:
"Sé que esto se siente difícil, pero también sé que puedes lograrlo."
Ese pequeño cambio transmite un mensaje muy poderoso: sentir ansiedad no significa que no puedas hacer cosas difíciles.
Cada reto que un niño enfrenta y supera se convierte en una prueba de que es mucho más fuerte de lo que pensaba.
Los Padres También Sienten la Presión
El regreso a clases no solo representa estrés para los niños.
Muchos padres están tratando de balancear el trabajo, los viajes de llevar y recoger a sus hijos, las tareas escolares, las prácticas deportivas, la preparación de comidas, las citas médicas y todas las responsabilidades que vienen con la vida familiar. Para algunas familias también existen preocupaciones económicas, cambios de escuela o el reto de apoyar a hijos con diferentes necesidades de aprendizaje.
Ya sea que haya vivido toda su vida en Puerto Rico o que recientemente se haya mudado a la Isla para disfrutar de este estilo de vida, es normal sentirse abrumado tratando de que todo funcione.
Recuerde brindarse la misma compasión que les ofrece a sus hijos. Ninguna familia hace una transición perfecta hacia un nuevo año escolar. Y eso está bien.
Los niños se benefician mucho más de padres presentes, flexibles y emocionalmente disponibles que de padres que sienten que tienen que hacerlo todo perfectamente.
Unas Palabras Finales
Como terapeuta, he tenido el privilegio de trabajar con niños y familias durante más de dos décadas. Una de las lecciones más importantes que he aprendido es que la ansiedad no es el enemigo. La ansiedad es una emoción humana completamente normal que todos experimentamos en distintos momentos de la vida.
Nuestro objetivo no es eliminar la ansiedad. Nuestro objetivo es enseñarles a los niños que pueden tolerar la incertidumbre, enfrentar sus miedos y descubrir que son capaces de superar los retos, incluso cuando sienten nervios.
Cada nuevo año escolar representa mucho más que una oportunidad para crecer académicamente. Es una oportunidad para desarrollar resiliencia, independencia, confianza y fortaleza emocional que los acompañará durante muchos años.
Con paciencia, apoyo y un poco de valentía, esas mariposas en el estómago del primer día pueden convertirse en el comienzo de otro maravilloso año de aprendizaje. No solo dentro del salón de clases, sino también para toda la vida.
Sobre el Autor
Dujardin Bonet, LCSW-R, MSW, BTTI es trabajador social clínico licenciado y fundador de Caribbean Counseling and Wellness Center en Rincón, Puerto Rico. Cuenta con más de 20 años de experiencia en el tratamiento de trastornos de ansiedad y del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) en niños, adolescentes y adultos. Utiliza tratamientos basados en evidencia, incluyendo la Terapia Cognitivo Conductual (TCC) y la Terapia de Exposición con Prevención de Respuesta (ERP). Ofrece servicios de psicoterapia tanto en español como en inglés para pacientes en Puerto Rico y Nueva York.
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